Pequeño empresario contra empresa de telefonía - Velázquez y Villa | Abogados Economistas

Pequeño empresario contra empresa de telefonía

Pequeño empresario contra empresa de telefonía

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Desestiman la demanda presentada por una empresa que compró la deuda de telefonía que un pequeño empresario mantenía con una empresa de telefonía por un contrato realizado mediante una llamada telefónica, y que nunca formalizó ni firmó.

El Juzgado de Primera Instancia de Oviedo absuelve a un pequeño empresario por la reclamación de cantidad efectuada por la empresa que compró la deuda que hacía años venía reclamándole una empresa de telefonía, con la que decían haber suscrito un contrato telefónicamente, y además, condena a la mercantil demandante al pago de las costas del procedimiento.

Frente a la práctica habitual (llamadas intimidatorias, cartas con amenazas,…) de las compañías telefónicas, muchas de estas, sin base ni sustento, acaban como la aquí relatada, en procedimiento judicial entablado por las empresas que compran las deudas a las empresas de telefonía.

En este caso la jueza del Juzgado de Primera Instancia número 4 de Oviedo se ha pronunciado favorablemente respecto a un pequeño empresario, desestimando las pretensiones de la demandante e incluso condenándola al abono de las costas del procedimiento, al no haber acreditado la mercantil la existencia de vínculo contractual, bien con la aportación de contrato escrito, o con la grabación telefónica de la contratación (práctica habitual entre las empresas de telefonía).

Entiende la juzgadora que…

“no se ha aportado por la parte demandada ni el contrato firmado por el demandado, ni la grabación de la contratación telefónica, en el caso de que se hubiera realizado por esta vía. Ni siquiera puede estimarse acreditado que el demandado haya venido abonando las facturas anteriores, como afirma la parte actora, pues, lo único que aporta para demostrarlo son las facturas confeccionadas por la empresa de telefonía en las que tampoco consta su efectivo pago”

Con esto se evidencia que las prácticas abusivas de las compañías telefónicas, y de las empresas que compran sus deudas, no siempre benefician a estos gigantes de la comunicación, acostumbrados a aquietar a los particulares con contratos con cláusulas abusivas, permanencias excesivas, contratos imposibles de cancelar o anular, …